Si mis compañeras de clase hubieran sido asà de macizas, hubiera asistido a las clases con mayor asiduidad, haciendo muchas menos pirolas. Pero resulta que todas las chicas de mi clase eran unas mojigatas que no enseñaban nada y el dÃa que se ponÃan una falda casi era un milagro.
Eso fue hasta que comenzó la universidad, donde las chicas ya maduraron una barbaridad…