Quién iba a decirnos que tras ver la cara de inocente de Nicha Chong, esta asiática de ensueño, mostrándonos dulcemente sus pechos mientras se apartaba lentamente la camiseta de su dulce piel, iba a sacar semejante consolador para jugar con él. Desde luego, nos ha dejado libre la imaginación para pensar de lo que es capaz de hacer con él.