Las mujeres con semejante delantera lo tienen que tener complicado para atinar a darle con el palo a la pelotita sobre la mesa de billard. Es que tanto tamaño de tetas hace que al apollar el pecho contra el tapete para dar golpes lejanos mueva todas las bolas de juego.
Y aún hay otras bolas que semejantes pechos gigantes son capaces de mover. Y eso que sin contacto alguno. Menudo poder de atracción el de Ashlee James.